Este fin de semana Isabella se rebeló, por decirlo de alguna forma, ya que no quiso comer casi nada.
Su consistente desayuno del sábado quedó de lado y solo comió un poco de fruta. El domingo, Claudia lo cambió por yogurt y galletas pero, igual, no comió mucho. ¿Qué pasó? Pues, nada, simplemente no quiso comer. En los almuerzos fue casi el mismo drama: "No, mamá. Más tarde."
He leído que los niños comen cuando quieren y no cuando
deberían. Este es un claro ejemplo
de ello; por eso, no hay de qué preocuparse o molestarse.
Hoy, lunes, desayunó y almorzó mejor que nunca. ¿Ya ven?
de ello; por eso, no hay de qué preocuparse o molestarse.
Hoy, lunes, desayunó y almorzó mejor que nunca. ¿Ya ven?

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